Solucionando cuestiones importantes

septiembre galiana escritora

Uno de los mayores retos de los escritores a la hora de narrar es contar la cotidianidad de la vida. Esas cosas tan simples como comer, dormir, acicalarse o cocinar nos suelen dar verdaderos quebraderos de cabeza. Los “juntaletras” pretendemos rizar el rizo de la obviedad con lo que el resultado final es un desastre, el asunto se nos va tanto de las manos que terminamos haciendo no creíble aquello que lo es.

Esta vez te propongo que juntos solucionemos cuestiones importantes, como solo éstas se deben solucionar en un contexto familiar. Imaginemos una pareja que se halla en esta tesitura.

Empecemos por elegir la estancia más propicia para desarrollar la acción. Conditio sine qua non que no sea sexista, por aquello de alejarnos de los típicos y tópicos de siempre. Como la que manda de momento soy yo por aquello de ser la escritora, detalle sin importancia, he decidido que el cuarto de baño es el lugar ideal para colocar a nuestros personajes.

El elegido es de ésos modernos, donde el diseñador pretende lucirse él y que nos acordemos de su santa madre cada vez que lo usamos porque ¿a quién coño se le ocurre poner un muro que separe la bañera y el váter del lavabo? ¿Es que no se lava las manos cuando termina de hacer sus necesidades fisiológicas?

Dejando a un lado temas escatológicos y una vez que tenemos claro que el baño es muy de diseño, con mucho style, pero lo que se dice práctico va a ser que no, centrémonos en nuestra pareja imaginaria y en lo que acontece.

Él acaba de ponerse espuma de afeitar en la cara. Ella lleva media hora dando vueltas por el baño como si éste fuera la Gran Vía. En el justo momento en el que él coge la cuchilla y se la acerca a la cara ella suelta un:

-Cariño, mi madre llamó anoche. Viene a pasar unos cuantos días con nosotros. Tú tranquilo, que no te vas a dar cuenta que está en casa.

Él recuerda como la madre de la mujer que ama convirtió su vida en un infierno la última vez que decidió visitar a su hija y duda entre cortarse directamente la yugular, cometer un “suegricidio” o marcharse esos días a casa de Enrique y Pepita con no sabe bien qué excusa.

Esto de hablar de las suegras y que siempre sean las malas del cuento ya está muy manido, amén de herir demasiadas sensibilidades, por lo que se impone colocar a nuestros personajes en otra situación.

Ella es la que está en el lavabo terminando de maquillarse, ambos van de cena con unos amigos. Él deambula como alma en pena, detrás del muro que separa el lavabo del váter, vestido, calzado y peinado. Ella se está poniendo nerviosa, necesita estar relajada porque estrena una barra de labios rojo intenso a juego con su vestido, para dejar a la estirada de su amiga Pepita muda. En el preciso momento en que apoya el carmín en su boca, a él no se le ocurre otra cosa que decir qué:

-Cariño, mañana a primera hora tenemos que ir al colegio porque la profesora de Juanito ha llamado diciendo que ha amenazado a un compañero con un lapicero, y yo le he dicho que nuestro hijo no es capaz de hacer algo así.

En ese momento ella no sabe si aplastar la barra de labios contra el espejo porque es consciente que a su hijo, de seis años, lo de ejercer de Vito Corleone le gusta más que colorear.

Reconozco que estas situaciones son sexistas, tópicas y típicas, así que las descartamos por completo, comencemos de nuevo.

Uno de los dos se encuentra sentado en el váter con su tablet en la mano. El otro está lavándose las manos como si fuera a ejercer de cirujano por lo que está tardando, lo cual no parece probable porque en casa no hay quirófano ni nada parecido.

El que está sentado en el inodoro exclama:

-Cariño, acabo de encontrar una oferta de un viaje a París para un fin de semana largo. ¿Qué te parece si celebramos nuestro aniversario paseando por Montmartre?

A lo que el otro le contesta mientras se seca las manos con parsimonia sin haber cerrado el grifo del lavabo:

-Eh, eh, eh, lo de proponerme ir a París en este momento no me parece lo más indicado porque, verás…

Lo que te pido es que me digas quien de los dos está pensando en una cena en el Batobus por el Sena por su aniversario, y quien tiene una excusa, importante, para no ir. No olvides que la razón para rechazar el viaje es algo que tú vas a tener a bien decidir por mí.

Galiana

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30 respuestas a Solucionando cuestiones importantes

  1. Me atrevo. El que tiene la tablet está deseando hacer ese viaje, pero siempre hay un pero y el que se está lavando las manos, ya tenia pensado un fin de semana romántico en algún hotel rural con encanto. Lo siento es lo que se me ocurre, que sea quien sea, cada cual tenía pensado lo contrario.

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  2. Jose R. Alonso dijo:

    El hombre es el que está en el retrete. Solo un ser con cromosoma Y puede hacer una proposición así desde ese lugar y esa posición. Ella ya tiene un plan. Le va a decir que se va con unas amigas pero en realidad es una tapadera, se va sola, aunque no sabe a donde. Necesita aire, y el aire que él le ofrece, precisamente en ese momento, no le vale.

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  3. Begoña dijo:

    La mujer está en el water. El hombre tiene una excusa:”…porque verás quería decirte que me he enamorado de otra persona y pensaba decirte hoy que me voy de casa”. Lo siento pero no puedo seguir con nuestra relación.

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  4. amparohounie dijo:

    El que encontró la oferta, prefiere no gastar mucho dinero a lo sumo caminar y pasear. El otro, que le conoce, prefiere celebrar el aniversario en el Bateaubus. Como no hay dinero mejor no viajar esta vez.

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  5. yu dijo:

    La que propone el viaje a París es ella, sabe que esta perdiendo a su marido y no sabe por que. El que se niega es el, pero no sabe que excusa darla, por que ha cogido esa misma oferta para irse a para irse a París con su amante.

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  6. Yo no los llevaría a París, los parisinos son antipáticos y fomentaría la ruptura. Mejor un propuesta de ir a Viena a comer un codillo vienés en uno de los vagones de tren de la noria del Prater. Después pasear por Scheile Gasse y una Sacher Torte con café Vienés en el hotel Sacher antes de entrar a la Opera de Viena. Y terminar por el barrio judio acerca del Danubio.

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  7. El propone el viaje a París sentado en el retrete con la tablet en la mano. Quiere reavivar la llama que hace tiempo se perdió. Ella necesita una excusa para no ir. Allí conoció a Enrique, la pareja de Peoita, su mejor amiga y, aunque hace tiempo que ocurrió, el recuerdo aún permanece vivo en su memoria. Más ahora que las cosas no van bien en su relación. Por eso le dice a él que es un mal momento y si más explicación sale del baño, eso sí, con las manos muy limpias.

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  8. Me dices que ubique a cada uno en su sitio, no es relevante son aspectos para mi con poca importancia. Lo que quería resaltar es esa celebración, la que sea, en un sitio bucólico y apartado de las ciudades. Una maravilla que una u otra persona necesitan

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  9. Guillermo dijo:

    Ambos, después de una tormenta impresionante, con vientos de fuerza 7, quedan varados en un pequeño islote. Han perdido todos los instrumentos de navegación y quedaron al pairo durante demasiado tiempo.
    El barco no ha quedado demasiado dañado, el baño está impoluto. Es Ella la que está sentada en el “trono” ojeando la tableta.
    El, dadas las circunstancias y al oír la proposición, no puede reaccionar, se queda extasiado, y al darse cuenta que está desperdiciando el agua, exclama:
    -Estas tonto, coño! -dándose un par de cachetes.

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  10. Juan Ruiz dijo:

    Ella dirá que no puede ir a París pq viene su madre, y no hay cosas detrás, simplemente tiene en la cabeza a su madre, lo demás le sobra…Mira que pensar ir a París cuando su madre va a venir!!! con lo contento que debería ponerse!!! El como hombre piensa que sería bonito ir a París con la excusa del aniversario y así probar su fujica con esas fotos de película, pq París como Venecia dan para mucho.

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  11. María dijo:

    Ella es la que se lava las manos y lo hace embebida en alguna preocupación y meticulósamente, como si hubiese un enfermo en casa. Es el niño, Juanito, tiene fiebre y está en cama por ello no quiere alejarse a celebrar el aniversario. Paris puede esperar.

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  12. @dvlnosmz dijo:

    Buenos días, claro, él esta sentado, solo los hombres se dirigen a sus mujeres así, y ella no se excusa (el tablet ha fundido presupuesto) advierte que no ea momento de gastar ese dinero, una vez más el genero femenino demuestra sentido común, aunque tal vez lo ultimo que le apetece es decidir como celebrar un error en un momento como ese.

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  13. Wescebú dijo:

    El quiere irse para no tener que estar con la suegra

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  14. peppo dijo:

    Ella es la dueña de la tablet y estaba usándola en el salón para una de las cosas más importantes para las que se usan las tablet: leer las noticias.
    Cuando lees las noticias en línea, es difícil saltarse las más relevantes y dejar de ver las fotos. En el papel, puiedes abrir el periódico por el final y ver los deportes o lo que sea. En los medioso digitales, lo habitual es entrar por la página de portada.
    Ella ha visto la foto de Aylan y ha leido las terribles noticias del drama de los refugiados y la indiferencia del resto de los países, muchos de ellos que se lucran con la venta de armas a su país. Ella es europea y muchos de estos países también. La situación le parece repugnante y por mucho que la intenta entender, no lo consigue. La impotencia e indignación hacen que su cuerpo se empìece a sentir mal: poco a poco le vienen las naúseas y su estómago la vence en la repulsa, expulsando los restos del desayuno junto con los jugos grástricos a media digestión.
    En su huída al inodoro ha dejado la tablet abandonada en el salón y cuando a duras penas llega, su cuerpo expresa su malestar de una foprma violenta y la mancha.
    Se siente sucia por fuera y por dentro. Siente verguenza de ser europea y tiene la necesidad de “limpiarse” por lo que comienza a lavarse las manos y antebrazos de una manera meticulosa y exigente.
    Él no se ha enterado de nada. Estaba en la cocina recoguiendo los restos del desayuno y ve que en el salón está la tablet encima de la mesita. Aprovecha la ausencia de ella y empieza a usarla hasta que sisnte la necesidad de usar el inodoro del cuarto de baño. Entra por lo tanto al otro lado de la mampara y se sienta a la vez que se distrae usando la tablet. Se acuerda de la proximidad de su aniversario y piensa que un viaje romántico puede ser la forma de enderezar su relación un poco deteriorada por el roce de la convivencia durante tanto tiempo.
    Qué mejor sitio para un viaje romántico que París? Esa es la propuesta cuando ella intenta entender por qué ocurren cosas como las de Aylan y cómo es posible la desigualdad entre los que no tienen nada y lo han perdido todo y aquellos que todavía mantienen una vida acomodada y pueden permitirse ciertos lujos.
    Es de agradecer la propuesta del viaje porque indica que él todavía la aprecia, pero no puede consentir vivir impasible el drama de los refugiados. Le da las gracias y le propone ir al ayuntamiento de su ciudad que acaban de anunciar un programa de acogida de regufiados e invertir el dinero del viaje en la acogida de una familia, aunque el Gobierno Central no esté por esa labor.

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