Juguemos a “La ventana indiscreta”

galiana 2015Los escritores tenemos, por regla general, personajes a los que amamos con devoción nadie sabe porque, y otros en cambio qué relegamos a la categoría de secundarios cuando realmente son los que sobrellevan el eje de la trama.

En esta ocasión acudo a ti, lector, para que me ayudes en esta cuestión. Tengo dos personajes como te acabo de exponer, uno principal y otro, bueno, otro…, califícale tú mismo. El caso es que de los dos no sé a cuál otorgarle la categoría de protagonista, puede parecer una cuestión baladí, pero para nada lo es.

Para que puedas ayudarme en esta tarea voy a colocarte en situación.

Supongo que conoces la película de Alfred Hitchcock “Rear windows”, en España la tradujeron como “La ventana indiscreta”. En ella tenemos a James Stewart observando lo que sucede en el edificio de enfrente de su casa como forma de pasar el tiempo porque tiene una pierna escayolada. Si no has visto la película te recomiendo que lo hagas, pero antes termina de leer mi escrito, y no, no voy a hacer ningún spoiler.

Te pido que seas el fotógrafo L. B. Jefferies, personaje interpretado por el actor que he citado antes, y te sientes frente a tu ventana. Imagina que ante ti tienes un edifico de oficinas con grandes ventanales, de ésos que las cortinas están siempre descorridas y por supuesto no tiene los cristales tintados, con lo cual puedes ver todo lo que sucede.

Lo que sucede es que todas las mañanas, un poco antes que den las ocho, se encienden las luces de la cuarta planta, toda la cuarta planta. Es una oficina grande, muy grande, pero tú solo céntrate en el ventanal de la esquina y en el anterior.

Según miras, y a la hora que hemos acordado, por el lado derecho entra una mujer de cabello corto y moreno. Siempre lleva los labios pintados de rojo. Viste con ropa de flores, rayas, estampados, un vestuario alegre, incluso divertido, pero conjuntado, nada extravagante ni estrafalario. Se sienta a trabajar en el ordenador de una mesa y de vez en cuando atiende el teléfono. Sale de allí sobre la una para regresar sobre las tres estando allí hasta las cinco, marchándose hasta el día siguiente. Es enérgica, trabajadora, disciplinada. Algunas veces entran otras personas a hablar con ella, se la ve sonriente, feliz en el trato con quienes suponemos son compañeros de trabajo.

Media hora después de su llegada, y por el mismo pasillo a la derecha, entra otra mujer.

Siempre viste trajes de chaqueta entallados y faldas de tubo por encima de la rodilla de colores oscuros en invierno: negro, gris, verde o marrón, el más vivo que tiene es uno rojo que apenas si se pone. En verano las faldas son claras y lisas, las combina con camisa sin mangas, también entallada, uno o dos tonos más claros, lo más atrevido que tiene es un conjunto de falda blanca y blusa con lunares negros. El pelo, siempre recogido en un moño a lo Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany’s, parece rubio natural, o quizá su peluquera es una maravilla y consigue que le quede así. Camina, a diario, sobre unos zapatos de tacón de aguja, debe regresar a casa con los pies molidos, pero sarna con gusto no pica.

Nada más llegar le da el abrigo a la mujer del pelo corto de la que antes hemos hablado, con lo cual no es difícil suponer que debe ser su secretaria. Entra en el despacho y abre sobre una enorme mesa un portátil que ha traído consigo. Nunca utiliza el ordenador del despacho a pesar que tiene una pantalla qué más quisiera servidora. Sale de allí sobre las doce para irse por un pasillo que se vislumbra al fondo de la ventana donde trabaja la mujer del pelo corto, para regresar sobre las dos y media permaneciendo allí hasta muy tarde. Casi siempre se le hace de noche antes de salir, e invariablemente se lleva consigo el portátil.

Entre las dos mujeres no se hablan mucho, al menos físicamente, pero sí parece que lo hacen con cierta asiduidad por teléfono. La puerta del despacho de la rubia casi siempre está cerrada, y raro es que entre alguna visita, incluida la que pensamos es su secretaria.

Esta mañana la rutina de ambas fue diferente.

Una de las dos fue a ver a la otra. Empezó a hacer aspavientos con las manos. Tuvieron una bronca importante. Una de ellas le gritaba a la otra de manera bastante acalorada. Cuando acabó dio un portazo y volvió a su puesto. La otra se derrumbó sobre la mesa y casi con toda probabilidad se puso a llorar.

Hasta aquí los hechos, o por decirlo de alguna manera mi trabajo. Ahora viene el tuyo, es sencillo.

A tu parecer. ¿Quién de las dos tiene la capacidad de hacer llorar a la otra? Y ¿Cuáles son los motivos o razones para la discusión?

Galiana

 

 

 

 

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44 respuestas a Juguemos a “La ventana indiscreta”

  1. Permiteme que sea un poco enrevesado.
    Mi intuición. Me dice que la capacidad de hacer sufrir a la otra RS de la rubia, pero a mi se me antoja que la protagonista sea la otra, seguramente la que sufre, pero no pata mi la que sufre es la rubia, que aparentemente tiene de todo, pero yo creí que no tiene lo mas importante, la sensibilidad. En fin si un poco raro y quiero que la protagonista no sea la rubia.
    De todas formas me ha gustado mucho tu incitación al lector. Espero más.

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    • Galiana dijo:

      Dejemos pues que la protagonista sea la morena de pelo corto

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    • barsalia dijo:

      Ambas son buenas amigas y compañeras. Casi a punto de amarse. Del modo emocionante en que llegan a intimar dos mujeres.La del moño ambiciosa y fantasiosa, a la vez que manipuladora se ha enamorado de un pijo que acaba de divorciarse de excompañera de facultad. Perteneciente a ese ambiente de niños de papa,hijos de políticos y personajes influyentes de la capital. Justo todo lo que la floreada compañera de oficina de labios rojos desprecia.Ya es la quinta vez que la del moño invita, esta vez por email, a su compañera a pasar un fin de semana en un yate con varios de sus parejas de amigas pijas. Esto ha sido la gota que ha colmado el vaso.Y por eso ha entrado en su despacho a contarle por fín todo el desprecio que siente hacia esos a los que ella adora y envidia. Esto sumirá a ambas en un silencio que nunca más se volverá a romper o ¿ serán capaces de reconciliarse?. Yo no lo creo. La ambición no entiende de amor.
      En cuanto al protagonismo…para mi ambas lo son. Sin ellas la historia seria lineal.
      Perdonad por los acentos pero con un teclado ingles no los encuentro.

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  2. Juan Ruiz dijo:

    El Tema seria quien de las dos se fue a ver a la otra, en la intencionalidad esta la preocupación, y así sabremos quien ha debido de herir y quien ha resultado herida, la protagonista puede ser la blanca o la negra, la maldad o la bondad se podría llamar…según estuviera dirigida la idea.

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  3. Creo que es la morena, que está hasta los mismisimos de la rubia y le ha cantado las cuarenta. Cosas de curro, lo típico, que le ha pedido algo lo cual era imposible que la otra tuviera preparado, y como lo suele hacer a menudo, pues eso, que la morena ha estallado.

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  4. Jesús R. Vaquero dijo:

    Si seguimos lo que “marcan” las historias al uso sobre este tipo de narraciones, la protagonista sería la mujer rubia: jefa, segura, se supone “dura” e intransigente. Pero yo tengo especial inclinación por lo personajes más débiles. Démosle el protagonismo a la mujer morena, la secretaria. Pero ¿qué puede llevar a una persona de las características que describes a provocar el llanto en la otra?. No sería convincente un asunto solo laboral, me inclino más por lo personal, una traición a la nobleza y a la fidelidad.
    En cualquier caso, me parece una iniciativa muy interesante. Gracias por dejarnos sentir escritores por unos instantes.

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  5. Guillermo dijo:

    La morena tiene un negocio heredado, pero no tiene las habilidades que requería la empresa de sus ancestros. En cambio, la rubia es una mujer inteligente, preparada, tenaz y con un pasado oscuro que solo ella conoce con detalle.
    El motivo de la bronca no debería ser la infidelidad de la pareja de una de ellas con la otra, sería una situación previsible y muy manida o, quizás, ¡NO!.
    Quien abronca es la morena a su secretaria, que rompe a llorar porque no puede desvelar su pasado, un pasado sórdido y que tiene que seguir ocultando por su propia integridad básica…

    ¡Fantástico relato!

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  6. María dijo:

    La jefa hace llorar a la secretaria, lo hace por ser un tipo señorita Rotenmeyer

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  7. Juan Ruiz dijo:

    La morena , me inclino por las trabajadoras 🙂

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  8. Wescebú dijo:

    La Jefa, rubia, hace llorar a la secretaria, morena, por algún error que a cometido
    Para mi gusto, la protagonista seria la morena

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  9. Jesús dijo:

    Voy a pensar diferente: la secretaria le echa la bronca a la jefa.
    Motivo: no cumple la programación porque hay algo que tiene a la jefa absorbida. Algo que tiene que ver con su portátil y por eso lo lleva siempre consigo y no usa el ordenador del despacho…

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  10. Es una historia de amor y mentiras. Amor nacido de la pasión contenida y el rostro angelical del engaño. De amantes y amados. La típica historia del lobo con piel de cordero. La mujer contenida en su falda de tubo, elegancia y sobriedad, no puede ocultar el amor que siente por la empleada jovial, encantadora en las formas y en las palabras. Representa todo lo que ella no es y en algún momento de su vida quiso ser. Es la verdadera luz de las sombras que siempre han llenado su vida de trabajo, responsabilidad y apariencia, carente de alegría y espontaneidad. A veces habla con ella por teléfono por el simple hecho de escuchar su voz. La voz que sueña y retiene en su pensamiento, la que pertenece a un rostro que nos es capaz de mirar porque siente que la vergüenza y el pudor embargan su piel cuidada y fina sonrojándoa hasta el límite de lo soportable. Pero ella, la otra, la alegre comadre de la oficina, aquella a quien ama en silencio, no le presta demasiada atención. Por lo menos no en el mismo sentido que ella quisiera. Utiliza su mejor máscara de inocencia para medrar en la vida. Bajo su amplia sonrisa se esconde la más perturbadora de las emociones y se deja llevar con facilidad hacia la meta pretendida. Esta secretaria sabe, conoce, siente el calor de la mirada de su jefa. Y quiere descubrir la manera de utilizarlo en su beneficio. Pero un día, la mujer amante descubre sin quererlo, quizás por un descuido en una de las muchas llamadas que se hacen en la oficina, la verdadera cara de la amada y, sin poder evitarlo, arrastrada por la sensación de vergüenzay traición. La llama, le dice, le grita. Luego, en el silencio de la soledad del despacho, se sienta y llora, como nunca había llorado antes porque, por primera vez, su corazón ha sufrido, igual que el de la gente que nunca se había subido a ese pedestal de la soberbia.
    Creo, querida Galiana, que te quedará claro quién es para mí la protagonista.

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  11. Sebas dijo:

    Bonito relato, enhorabuena por hacernos viajar con tus palabras. Yo me decanto por la rubia

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  12. Yu Gm dijo:

    Yo sinceramente creó que la que llora es la morena. A la rubia se la ve fría, la reina del hielo, sólo vive por y para su trabajo. La morena es de las que sonríen aunque el día sea amargo, pero siempre hay un punto en el que ya no se puede más y te derrumbas.

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  13. José Juan dijo:

    Francamente me es indiferente. La gente dice por gilipolleces.
    No mires hacia atrás con ira ni al futuro con miedo, sino al presente con atención(López de Vega y Carpio)
    Sean ustedes felices.

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  14. Yo me las imagino como pareja y el rol femenino lo tiene la morena, la bronca es por celos y la rubia se derrumba por miedo a perder la relación, al no estar acostumbrada a situaciones tan salidas de tono. Esos tacones de aguja traen a la morena por la calle de la amargura, le gustan, pero no soporta que la observen otros. La diferencia de horarios no consigue sobre llevarlo, hasta el estallido que acaba en la frenética discusión. Sin embargo no es más que un problema que la rubia tiene la responsabilidad de reconducir antes de que se convierta en un estado enfermizo de su ser querido.

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  15. María José dijo:

    Yo creo que la protagonista es la morena, y que la rubia. En esa escena ha dejado ver su verdadera personalidad y lo poco que valora a su amiga, le acaba de informar que la ha pisoteado para subir profesionalmente y que de forma malévola le recomienda no quejarse

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  16. jraigal dijo:

    Galiana ha hecho un despliegue de imaginería fetichista que es una manera sugerente de rematar mi fin de semana. Su propuesta de implicar a los lectores me parece muy provocadora, en general, pero con estas líneas de las dos mujeres enfrentadas una a otra mucho más.

    Dos pivones como describe Galiana, con una bronca final que acaba en humillación de una de ellas, excitan en las imaginaciones calenturientas (como la mía) fantasías de dominación y sumisión. Por ello apuesto porque la que tiene la sartén por el manguito es la morena, siempre que un subordinado tenga el poder real y se imponga a un superior, por encima de los estatus o los roles sociales, sólo por lo que vale de por si, añade más carga de morbo a una relación de dominio.

    Que Galiana siga por esta línea, que veo que nos agrada a sus lectores y nos motiva a participar.

    Qué pasote!!!

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  17. Hola Galiana, para mí las protagonistas son siempre mujeres de vestido estampado: son heroínas libres. Los colores lisos uniforman… #neurapersonal

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  18. Me atrevo a poner otro comentario. Creo que los lectores necesitamos muchas ventanas indiscretas. Somos todos muy indiscretos y a mi particularmente quiero muchas provocaciones

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  19. bioamara dijo:

    Hola Gali!

    He llegado hasta aquí sin leer las respuestas para no sentirme influenciada. El relato me ha enganchado y me ha dejado pensando “¿y ahora qué?” pero en realidad no veo nada claro. Tengo motivos para pensar que sea la jefa y motivos en los que podría ser la secretaria.
    Mis hipótesis (extremadamente simplistas):
    a) Si la rubia grita a la morena, es por un asunto de trabajo. Posiblemente la rubia vuelve a su mesa y la morena rompe a llorar por la presión.
    b) Si la morena grita a la rubia, es porque tienen una relación más o menos discreta y algo ha hecho que la morena no aguante más.
    b.1) Podría llorar la rubia por sentimiento de culpabilidad o miedo de perder a su pareja
    b.2) Podría llorar la morena, arrepintiéndose de lo que ha hecho.

    Como ves, estoy hecha una auténtico lío!!
    Supongo que la situación más frecuente es la (a) pero como tú eres rompedora y original, te voy a asignar como prota la secretaria morena, hala.

    A ver cómo sigue la historia!

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  20. Creo que no es una cuestión de protagonismo. En realidad el protagonista es el ausente. O no. Puede que discutan ambas por un mismo hombre. O por su relación propia, que tratan de ocultar al resto. La morena le echa en cara a la rubia que no dé un paso adelante y confiese con toda naturalidad su relación. En estos tiempos no debería suponer un problema. Pero la rubia no se atreve. Su carrera se vería afectada. Y todos la tienen por una mujer de una pieza, implacable y seria. Admitir una relación lésbica supondría el hazmerreír de muchos y continuas puyas. Si la discusión es por un hombre, la cosa cambia. La morena le reprocha a la rubia (su probable jefa) que le haya arrebatado al hombre de su vida. Y puede que sea así. Pero la rubia siempre juega a ganar. No acepta la derrota, y le trae sin cuidado lo que opine la morena. Hasta que la morena le confiesa que está embarazada de él. Por eso se derrumba la rubia. Se siente traicionada y utilizada.
    Podría seguir, pero espero que te sirva como argumento para seguir con tus relatos, jajajaja. Un saludo, maestra.

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